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¿PODRÍA EL EJERCICIO PODRÍA ATENUAR LAS ENFERMEDADES RELACIONADAS CON LA NEUROINFLAMACIÓN?


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Libro IICEFS (Entrenamiento de la Fuerza, 2019)

La inflamación juega un papel fundamental durante la respuesta biológica para defender y apoyar al sistema después de estímulos nocivos y afecciones como lesiones, traumatismos e infecciones. Sin embargo, aunque la inflamación es beneficiosa y protectora, la inflamación excesiva puede inducir daño tisular y conducir al desarrollo de enfermedades patológicas. En el cerebro, la respuesta inflamatoria puede ser beneficiosa y vital en algunas circunstancias, pero también puede ser dañina al causar trastornos cerebrales agudos y crónicos. Por lo tanto, saber cuándo la inflamación es protectora o perjudicial podría ser primordial para comprender las enfermedades relacionadas con el cerebro. 

La neuroinflamación es una reacción inmune que ocurre en respuesta a varias señales, como infección, lesión cerebral traumática, autoinmunidad o metabolitos tóxicos dentro del sistema nervioso central (SNC), que está compuesto de macroglia, microglia, neuronas y astrocitos. La neuroinflamación se considera un mediador patológico en una variedad de enfermedades neurodegenerativas. La barrera hematoencefálica (BBB), una estructura altamente especializada hecha de endotelio y astrocitos; se consideraba anteriormente para separar el SNC de las células inmunes periféricas. Sin embargo, después de una lesión y la liberación prolongada de factores inflamatorios como las quimiocinas, la BBB no solo es permeable a los mediadores inflamatorios periféricos inducidos por la inflamación, sino que también permite que los leucocitos migren al cerebro, lo que puede inducir patogénesis en el SNC.

La disfunción de la BBB facilita la neuroinflamación, dando lugar a trastornos sinápticos, muerte neuronal y agravamiento de diversas enfermedades relacionadas con el cerebro, que a su vez agrava las enfermedades degenerativas crónicas, incluida la enfermedad de Alzheimer (EA), la enfermedad de Parkinson (EP) ), esclerosis lateral amiotrófica (ELA) y esclerosis múltiple (EM).

El ejercicio posee un impacto beneficioso en su globalidad, pudiendo mejorar la función cognitiva y la salud del cerebro. Mantiene la homeostasis del cerebro y previene la patología del cerebro al modular la activación de la glía, las citocinas proinflamatorias y la neuroinflamación, pudiendo evitar así enfermedades neurodegenerativas como AD, PD, ALS y MS. Para determinar los efectos del ejercicio sobre las enfermedades neurodegenerativas ya establecidas, se deben considerar los componentes de la dosis.

De modo que está claro que el ejercicio desempeña un papel protector ante las enfermedades neurodegenerativas al aumentar los niveles de moléculas antiinflamatorias y reducir los de las moléculas proinflamatorias. Estas enfermedades están asociadas con la activación de la microglia, NF-κB, citocinas proinflamatorias, disfunción mitocondrial y ROS. Aunque se necesita más investigación para confirmar los hallazgos, el ejercicio podría mitigar la neuroinflamación en las enfermedades mencionadas: AD, PD, ALS y MS. Para dilucidar los mecanismos celulares y/o moleculares que subyacen al papel del ejercicio en atenuar la activación de microglia, NF-κB, citocinas proinflamatorias, disfunción mitocondrial y ROS en el cerebro, se deben realizar más estudios clínicos y pre-clínicos.